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Loza Dorada de Muel

La cerámica dorada de Muel es conocida a través del relato de Enrique Cock, arquero de Felipe II, que la anotó a su paso por Muel en 1585. La mezcla de sus ingredientes (plata, cobre, bermellón y almagre unidos con vinagre) se aplicaba con una pluma sobre las piezas ya vidriadas y los dibujos así trazados adquirían una tonalidad dorado–plateada, verdosa o rosada después de su tercera cocción a fuego reductor. Las primeras producciones de loza dorada aragonesa tiene gran influencia e inspiración de Manises, y posteriormente el repertorio se amplía en paralelo a la loza azul de los alfares aragoneses que recibe influencia catalana.

A partir de 1500 cuando los alfares zaragozanos alcancen su mayor esplendor, siendo uno de los más importantes el de Muel, hecho atestiguado, por una parte, por la gran cantidad de obra documentada y recuperada en sus testares, y por otra, por la influencia ejercida en otros centros cercanos como Cadrete, María de Huerva, Morata de Jalón, Villafeliche o Zaragoza.


Plato de loza dorada de muel siglo XVII, previo a 1610. Antigüedad valiosa de la colección Talavera-16

La loza dorada de Muel se desarrolla por artesanos moriscos aragoneses a lo largo del siglo XVI y finaliza en el año 1610 con la expulsión de los moriscos y el abandono temporal de los hornos cerámicos. En la producción de platos con reflejo metálico abundan este tipo de piezas con umbo central y medida pequeña de un palmo de 22 cm a 23 cm.

Este plato de alta calidad y antigüedad ha sido considerado como una pieza de museo

Valiosa Loza de Reflejos Metálicos - Arte Español con influencia Hispano-morisco ( Hispano-Moresque ).

EL RELATO DEL ARCHERO COCK

A final del siglo XVII en el  año 1585, Felipe II y pasarón por Muel, donde Henrique Cock, archero de su guardia imperial, dejó en su diario de viaje una detallada descripción sobre la técnica alfarera morisca de la loza dorada de Muel:


"Todos los vecinos cuasi deste lugar son olleros y todo el barro que se vende en Zaragoça lo más haçen aquí y desta manera. Primeramente haçen los vasos de cierta materia que allí la tierra les da, de tal suerte como los quieren; fechos, los coçen en un horno que para esto tienen aparejado; vueltos después á quitar para que les den lustre blanco y los hagan llanos, haçen un lavatorio de ciertas materiales desta manera: toman una arroba de plomo con la cual mezclan tres ó cuatro libras de estaño y luégo otras tantas libras de çierta arena que allí tienen, de todo lo cual haçen una masa como de yelo y lo haçen en menudas piezas y muélenlo como harina, y hecho ansí polvo lo guardan. Este polvo después mezclan con agua y tiran los platos por ella y los coçen otra vez en el horno, y entónces con este calor conservan su lustre. Después para que toda la vajilla hagan dorada, vinagre muy fuerte con el cual se mezclan como dos reales de plata en polvo y bermellón y almagre y un poco de alumbre (cobre), lo cual todo mezclado escriben con una pluma sobre los platos y escudillas todo lo que quieren, y los meten por tercera vez en el horno, y entonces quedan con el color de oro que no se les puede quitar hasta que se caigan en pedazos."

Gracias al relato de Cock se documenta que antes de la expulsión de los moriscos en 1610, Muel recibió influencias del foco de Manises, por la presencia en sus alfares de loza dorada.
A los fabricantes de loza dorada se les llamaba oficiales de hacer vajilla de blanco, almalagueros o maestros de la Málega, delatando así que imitaban las técnicas desarrolladas antes en Málaga, que dió nombre a la loza dorada como "malega".

La producción estaba monopolizada por varias familias cuyos miembros aparecen reiteradamente citados en algunos documentos notariales (1583): los Abroz, Alax, Bargueño, Carruzet, Dupon, Ibáñez, Janero, Lançari, Taquea, Maçerol, Maniçes, Medina, Moncayo, Montero, Presson, de la Roya y otros.


La vajilla de loza dorada abarcaba dos calidades, "común" y "delgada", vendidas a precios diferentes. Entre las piezas catalogadas hay desde sencillos objetos de la vajilla doméstica hasta pilas bautismales.


El arraigo de la loza dorada en Aragón hizo que, tras la expulsión de los moriscos aragoneses en 1610, se contratara a escudilleros de Reus entre 1612 y 1620, cristianos o moriscos conversos conocedores de la misma técnicoa para que la siguieran fabricando en Muel; inmigración documentada arqueológicamente. Esta afluencia de alfareros catalanes, castellanos e incluso italianos determinó un cambio de gusto en las técnicas de producción y en los repertorios ornamentales, acercándose progresivamente a los cánones y gustos europeos.
En concreto, la loza dorada muelera llegó a personalizarse combinando el dorado con azul y verde o sólo con azul, tradición que se extendería hasta el siglo XVII.


La saturación laboral en Muel propició que se abriese un nuevo alfar en Villafeliche, posiblemente vinculado al de Muel por su pertenencia a los marqueses de Camarasa, produciéndose una cerámica muy similar en ambas poblaciones. 

▷  Loza Dorada de Muel【TALAVERA 16 】

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