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Cerámica de Triana

Origen e historia de la cerámica sevillana

El nombre de Triana proviene del árabe, Ma Wara An-Nahr, que vale tanto como allende el río: la transfluvial, aunque más comúnmente le decían Atrayana o Athriana donde. Su significado es 'más allá del río' que la forma de denominar al barrio de Sevilla situado al otro lado del Guadalquivir, donde desde la Edad Media se asentaron industrias que en la ciudad eran molestas como la producción alfarera cuyos hornos humeantes se instalaron en este barrio, lo suficientemente lejos de ella ciudad como para no molestar y a la vez emplazamiento ideal con acceso al agua, las materias primas y suficiente espacio para su trabajo.

Triana fue la zona ideal para que los primeros alfareros sevillanos, que modelaron vasijas y toda clase de piezas des los romanos, árabes y todos cuantos fueron habitando el barrio acrisolaron una forma única de trabajar el barro, que traspasó las fronteras de lo doméstico para convertirse en arte decorativo y más tarde en una forma de expresión.

La fama y el arte de la cerámica de Triana

En pleno renacimiento, a finales del siglo XV con la llegada a Triana del artista italiano Niculoso Francisco Pisano la técnica de pintar y decorar el barro, alcanza una dimensión artística, al mismo nivel que los óleos o frescos renacentistas italianos. En clara competencia con la loza de Talavera, los siglos XVII y XVIII son los de esplendor de la alfarería de Triana que será abundantemente exportada a América. Su fama e influencia mundial hace que sus formas y decoraciones sean copiadas e imitadas por la cerámica holandesa de Delft.

Origen árabe de la cerámica de Triana

El foco alfarero trianero aparece mencionado ya en un padrón de 1596 en el que se cita que había en Triana "30 hornos de lo blanco y prieto"; cincuenta años después, en 1602 se citan más de 60 tiendas o talleres. Para 1791, Natacha Seseña añade la cita que el ilustrado Justino Matute y Gaviria que aporta la existencia en Triana de "86 hornos de loza y de basto"

El origen de la primera cerámica moderna sevillana se atribuye a la larga presencia musulmana en Andalucía. La técnica alfarera del vidriado, aplicada ya en Persia y Asia Menor en la antigüedad llegó a la península ibérica con los árabes, en los siglos X y XI. Se ha documentado asimismo, entre los siglos décimo y duodécimo, la técnica específica estannífera que da como resultado el característico vidriado blanco. Las decoraciones en otros colores se conseguían con el óxido de cobre para el verde, el de cobalto para el azul y el de manganeso para el marrón o morado negruzco. Este último servía además para perfilar los dibujos realizados con otros colores, sobre todo el verde, dando cuerpo a la llamada técnica verde y manganeso. En la lechosa loza trianera el adorno más habitual lo proporciona el pincel azul, introducido en la cerámica andalusí en el siglo XIII.

LEBRILLO DE TRIANA LOZA CERAMICA

La Loza blanca de Triana al estilo de Talavera.

La loza blanca de Triana, blanco Triana o loza blanca sevillana del XVII y XVIII fue la vajilla andaluza tradicional, producida en el barrio de Triana. En la mayoría de la península el centro de alfarería de Talavera de la Reina es el que más produce y se distribuye, gracias a su cercanía a la corte de Madrid y a los encargos de importantísimos monasterios como El Escorial. En competencia con Talavera, Triana también se difundió ampliamente n las casas de la nobleza y los monasterios. Como prueba de su amplia difusión, la loza trianera aparece con frecuencia en el ajuar doméstico, de los bodegones y escenas barrocas que recogen algunos maestros de la pintura española, como Velázquez, Murillo o Zurbarán. Ademas de su abundancia en Andalucía, se exportaron también a Europa y siendo Sevilla capital del comercio con las Indias, pasaron abundantemente a América.

Las guerras, desastres e inestabilidad política del siglo XIX, con la pérdida de los mercados coloniales produjo una gran decadencia en la producción cerámica española que a con gran dificultad intenta competir en calidad y prestigio con la porcelana inglesa.

En la segunda mitad del siglo XX, la desaparición de los grandes maestros y la industrialización llevó al cierre de las fábricas tradicionales de cerámica de Triana.

BIBLIOGRAFÍA:

  • Seseña, Natacha (1997). Cacharrería popular. La alfarería de basto en España. Madrid, Alianza Editorial. pp. 326-332. ISBN 84-206-4255-X.
  • Seseña, Natacha. «Los barros y lozas que pintó Velázquez». Archivo Español de Arte (Madrid: CSIC) (254). ISSN 0004-0428.

▷  Cerámica de Triana【TALAVERA 16 】

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