Cerámica de Alcora

La Real Fábrica de Loza Fina y porcelana de Alcora

Fundada en el año 1727 por iniciativa de Pedro de Alcántara Buenaventura Abarca de Bolea, IX conde de Aranda., supuso un hito en la historia de la fabricación de artículos lujosos en el siglo XVII a nivel europeo. Desde su fundación La Real Fábrica permanecerá en propiedad exclusiva de la Casa de Aranda a lo largo de todo el siglo XVIII. Los primeros años del siglo XVIII fueron época de crecimiento social, industrial y artístico, coincidiendo con el periodo más fructífero de la empresa.
 


La empresa sufrió una profunda crisis en torno al año 1.735 como se reflejaba en el descontento del Conde con sus directores y, por otro lado, el intento de arrendamiento en el año 1.737 por parte de la Condesa durante la permanencia del Conde de Aranda en Italia, hecho que no llegó a producirse. La muerte del conde en el año 1.742, a la temprana edad de 43 años, supuso un periodo inicial de incertidumbre con la dirección de la Condesa-Viuda de Aranda. Posteriormente, hacia el año 1.748, retomó la dirección su hijo Don Pedro Pablo, X Conde de Aranda. A partir de ese momento la manufactura mejoró técnica y artísticamente, hasta alcanzarsu etapa de esplendor” a mediados del siglo XVIII

La historiografía señala que ha habido 3 etapas de fabricación, desde su inicio hasta la actualidad:

  1. - Primera época de la cerámica de Alcora- Desde el año 1727 hasta el año 1749
  2. - Segunda época de la cerámica de Alcora - Desde el año 1749 hasta el año 1798
  3. - Tercera época de la cerámica de Alcora - Desde el año 1798 hasta final del siglo XIX.

Primera época (1727 / 1749)

Inicialmente, un grupo de maestros franceses, Joseph Olérys, Eduard Roux y Sebastián Carbonell, fueron contratados como dibujante, pintor y modelador, respectivamente, para conseguir la imitación de las vajillas realizadas en Moustiers que, junto con Marsella y Nevers, eran los principales centros de cerámica en la Francia meridional; estos artesanos renovaron las decoraciones e introdujeron el canon del arte barroco: bandejas con bordes lobulados, centros de mesa con ramilletes de flores, o maceteros con asas y en forma de mascarón. El español José Ochando ejerció en la fábrica como dibujante y maestro de talla por su formación como escultor, además se ocupó de la instrucción a los aprendices:

    Entre los maestros pintores hay uno principal que es Joseph Ochando que tiene a cargo la Academia que hay en la Fábrica para la enseñanza de los aprendices y el Gobierno de los demás maestros y oficiales.[5]​

Se desarrolló en ese tiempo en primer lugar el colorido azul del «estilo Bérain» precursor del Rococó, para pasar luego a otras piezas con una policromía más abundante.[6]​ En 1736 la fábrica llegó a tener 136 empleados y una producción mensual de más de 25 000 piezas.

Segunda época (1749 /1798)

No es hasta la segunda época de la fábrica, entre 1742 y 1798, cuando la fábrica alcanza su plenitud de producción y resultados. Este periodo coincide con la dirección del hijo del fundador Pedro Pablo (X conde de Aranda). A la búsqueda de una «porcelana verdadera», se contrató sucesivamente a técnicos franceses y sajones como François Haly, Johan Christian Knipfer, François Martin, Pierre Cloosterman y Christoph Boull y al suizo Petro Reinhart. El producto logrado, tras numerosos ensayos fallidos, era similar a la porcelana francesa, pero no se obtuvo la ansiada «porcelana dura» de estilo Meissen sino la porcelana de pasta blanda. Se trabajaba con una gran variedad de técnicas y materiales, como la tierra de pipa y la mayólica, así como la loza de distintas calidades, con temas de cierto recargamiento, como candeleros simulando troncos de árboles con figuras blancas sobre peanas barrocas. Los jarrones, por su parte, poseían tapaderas llenas de frutas; y también se realizaron placas con unos marcos de rocalla que servían como cornucopias. Las escenas pictóricas centrales representaban ruinas romanas de influencia italiana. Entre los maestros locales destacaron, además del citado José Ochando, Jacinto Causada y el escultor Julián López que realizó pequeños grupos escultóricos sobre tronos de rocalla. 
«Platos de engaño».

Asimismo estuvo realizando modelos el prestigioso dibujante Julián Más, natural de Alcora, que tras haber trabajado en la fábrica adquirió por méritos la plaza de Director de Dibujo y Grabado de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos en Valencia.  De este periodo bastante fecundo son las series de «fauna de Alcora», en las que se hicieron piezas de loza policromada o en tierra de pipa como salseras o soperas, en cuyas tapas aparecen animales fielmente retratados; en la misma línea se encuentran los llamados «platos de engaño», en los que se representan frutas y animales en relieve. Finalmente, se impuso el estilo neoclásico y las decoraciones, con pintura en oro fino y color sepia, se realizaron en objetos aislados, como motivo de ornamentación, o bien en juegos de café. 

 

Tercera época (1798 /1895 )


La tercera época de la fábrica comienza con el paso de la propiedad a Pedro Alcántara duque de Híjar, al morir el conde de Aranda en 1798 sin descendencia directa.La nueva dirección, ante los pocos beneficios que se obtenía, suprimió la producción de porcelana para centrarse más en la elaboración de escultura en loza y en tierra de pipa. A causa de la guerra de la Independencia Española empezó la verdadera decadencia de la fábrica; durante esa época se fabricaron diversos objetos «patrióticos», como el grupo que representa el león de Castilla devorando al águila imperial napoleónica, o series que estaban decoradas con medallones de héroes de la Independencia como Fernando VII o el general Wellington. Al ser destruida la fábrica del Buen Retiro durante las batallas en Madrid, los artistas italianos Poggeti y Palmerani, se trasladaran a Alcora, circunstancia que ha provocado confusiones para distinguir la cerámica entre ambas fábricas. Por este tiempo se empezó a emplear la decoración calcográfica: estampación realizada por medios mecánicos que disminuye su valor artístico. En 1848 la fábrica estuvo arrendada y en 1858 se vendió a la familia Girona, industriales catalanes, que en 1895 cerró definitivamente la fábrica. 

Marcas en la cerámica de Alcora 

La cerámica producida en Alcora en la primera época salía de fábrica sin ninguna marca. Al tratarse de una producción en exclusiva, sin competencia, esta cerámica esa fácilmente reconocida por su calidad. Será a final del siglo XVIII cuando numerosas imitaciones surgirán en las cercanas localidades de Ribesalbes y Manises que entran en conflicto la manufactura real de Alcora cuando se comienza a usar la marca "A", privativa de la fábrica del Conde de Aranda a partir de 1784.

A pesar de no estar establecida ninguna marca propia de la fábrica, se conocen piezas de la primera época con inscripciones del tipo:

  • Alcora España Soliva.
  • Fábrica Real de Alcora Año de 1735
  • Fabca de Aranda

Otras marcas habituales reconocidas en cerámica de Alcora en la Segunda época contienen símbolos reales como la flor de Lis o la corona real y a veces contienen la firma o el nombre del pintor, entre los que se distinguen artesanos como Soliva o José de Zaragoza. Estas marcas, aunque no aluden a la fábrica y eran meras referencias internas o controles de calidad, también permiten identificar las piezas auténticas de Alcora en la actualidad y diferenciarlas de sus imitaciones.

En el año 1786 el conde de Aranda, Pedro Pablo demandaba en un memorial elevado al monarca Carlos III, que se obligara a marcar las producciones imitadoras de las fábricas de Ribesalbes Onda y Val de Cristo. Es en este periodo desde 1786 cuando aparte de las producciones alcoreñas con marca "A" se fabrican sus imitaciones marcadas con "R" en Ribesalbes, "O" en Onda, "T" Fábrica de joaquín Ten (1788-1789); "N" Fábrica de Nadal Mebot. A estas cerámicas habría que sumar otras marcadas con una M, que podría auludir a imitaciones hechas en Manises  en la fábrica de Vicente Morera instalada en 1786.

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