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Alfar Aragonés desconocido

Cerámica aragonesa del siglo XVI, XVII y XVIII cuyo centro de producción no se conoce con exactitud

En la bibliografía especializada en cerámica antigua el término  "alfar aragonés desconocido"es frecuente en referencia a piezas cerámicas de datación antigua, conservadas en museos y colecciones particulares, pero cuyo origen y centro de producción es desconocido. Se trata de series de cerámica escasas, pero que tienen algunas características formales o decorativas similares a otras piezas aragonesas más abundantes; por lo que por similitud también se las considera con probabilidad como de origen aragonés.

En los últimos años del siglo XX el término "alfar aragonés" o "cerámica aragonesa" se ha convertido en un "cajón de sastre" donde se incluía a producciones cerámicas que posteriormente se han demostrado como catalanas o castellanas. Por este motivo la atribución de una pieza cerámica antigua como aragonesa sin especificar referencias a una serie o alfar conocido debe considerarse como probable, pero no segura.


Los centros ceramistas aragoneses de los siglos XVII y XVIII no llegaron a emplear la policromía, y su producción es generalmente de tipo popular. Teruel pasó del verde manganeso al azul durante el siglo XVII, influenciada por la llegada de influencias italianas a través de Cataluña. A mediados del siglo XVII por influencia de Talavera se desarrollaron series geométricas en tricolor de azul, naranja y negro, que en ocasiones sustituyen uno de estos colores por el verde, pero sin llegar a crear una serie figurativa polícroma.

Diversas producciones en tricolor son atribuidas a Aragón, ya que en el Alfar de Morata de Aragón se conservan pilas bautismales de esta serie.

El oficio de alfarero se aprendió tradicionalmente “de abajo a arriba”, pasando de aprendiz a maestro. Este ascenso profesional estuvo regulado por los gremios de las diferentes especialidades constituidos en los principales centros cerámicos (Teruel, Villafeliche, Muel, Almonacid de la Sierra, Huesca o Zaragoza). Los gremios controlaron toda la actividad del oficio, para lo cual redactaron ordenanzas y supervisaron la calidad y cantidad de obra, vigilando también el mantenimiento de las técnicas tradicionales, siendo con frecuencia el elemento inmovilista que impidió aceptar novedades o realizar cambios, favoreciendo así el declive de estos oficios. 

De los gremios citados las producciones de Zaragoza que sin duda fueron abundantes e incluían loza blanca decorada es todavía muy desconocido y no se han documentado las series decorativas que produjo.

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