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Fajalauza siglo XIX

La última cerámica de Fajalauza en el siglo XIX y comienzo del XX

La cerámica tradicional de Fajalauza es una producción artesana con características artísticas propias pero basada en una funcionalidad y necesidad utilitaria de las piezas. Esta utilidad se pierde al final del siglo XIX, cuando la era industrial produce otro tipo de cerámicas y materiales más funcionales, por lo tanto la cerámica de Fajalauza del siglo XX aunque imita y reproduce con mimetismo algunas formas y decoraciones antiguas, es un producto meramente ornamental sin valor histórico o etnográfico.


Hacia finales del siglo XIX la decoración de la cerámica de Fajalauza da un gran cambio. Descarta las formas más sencillas
para centrarse en una decoración muy recargada, la que hoy asociamos como característica de las cerámicas granadinas.


El cambio más evidente a primera vista es el ya comentado cambio de azul. El segundo cambio fundamental es la aparición de la decoración de repintado.

La cerámica repintada de Fajalauza

Por repintado se entiende una decoración muy recargada, realizada con trazos finos, en lugar de los antiguos trazos más gruesos, que ahora
invaden completamente la superficie de todas las formas cerámicas. Además, a esto se une la aparición de nuevos motivos decorativos como nuevas flores, motivos arquitectónicos, escudos, etc.

Esta es la decoración más característica de la mayoría de la cerámica de Fajalauza coleccionada, fabricada para un destino decorativo, que sin embargo es la de menos valor etnográfico.

El repintado tendrá su máximo auge a principios del siglo XX. Entonces, se amplía notablemente la tipología de las formas para adaptarse a una nueva cerámica. El siglo XX será además el de la introducción de nuevas tecnologías que lleva a una producción nueva, muy sofisticada en su
decoración, dirigida principalmente al turismo y al coleccionismo.




Lebrillo en verde y azul y braserillo de Fajalauza siglo XIX. Museo Sorolla.

Durante el siglo XIX, como se puede ver en el lebrillo del Museo Sorolla la decoración, siguiendo las pautas habituales, se complica; invade toda la
superficie, y los trazos geométricos del ala se vuelven más precisos y abundantes.


Otras piezas que siempre se decoraron en verde fueron el bacín u orinal granadino y los morteros, piezas muy antiguas, que aparecen desde

Alcazarra, jarra alcuza y bombona. Piezas de Fajalauza del siglo XIX.


La bombona o bombona tornada o granadina: esta es una de las piezas más típicas y características de Granada. No es una pieza muy antigua, sin embargo. Sus primeros ejemplares parecen datar del siglo XVIII. Se caracteriza principalmente por la forma marcadamente esférica de
su cuerpo, aunque los ejemplares más antiguos parecen tener el depósito más chato. A este cuerpo se le añade un cuello corto que acaba en boca de vinagre. Se decoran profusamente, a base de rameados combinados con otros motivos, que se hacen más profusos en el siglo XIX y sobre todo en el XX cuando se incrementó notablemente su producción.


En conclusión, podemos decir que la cerámica de Fajalauza, tal y como la conocemos hoy, comienza a formarse durante el siglo XVI, para aparecer ya totalmente definida en los siglo XVII y XVIII. Durante el siglo XIX, el gusto del momento y los nuevos materiales disponibles, hace
que se transforme en una cerámica de decoración más recargada y tonos más intensos, que gustarán especialmente a los coleccionistas y numerosos turistas de Granada, en los que la cerámica se centrará hasta el día de hoy, ofreciendo formas y motivos decorativos nuevos.

Bibliografía    

PADILLA MONTOYA, Carmen. Catálogo de cerámica. Museo Sorolla.

GARZÓN CARDENETE, José Luis. Cerámica de Fajalauza. 2004.

▷  Fajalauza siglo XIX【TALAVERA 16 】

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