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Cerámica de Andujar
La cerámica antigua de Andújar
La ciudad de Andújar está situada en la comarca de la Campiña en la provincia de Jaén, Andalucía. Ubicada junto a las aguas del río Guadalquivir, a los pies de Sierra Morena desde época antigua ha sido un centro comarcal y sede de un partido judicial. El gentilicio iliturgitano se usa desde el siglo XVI, haciendo honor al asentamiento de la primitiva ciudad ibero-romana de Iliturgi que se creía estaba en el solar de Andujar. Ya desde época romana se producía cerámica de alta calidad con el barro de Andújar donde los hornos de “terra sigilata”, característica cerámica romana de engobe rojo, se fabricaba en la antigua Isturgi (Los Villares de Andújar).
Mas tarde, con la presencia árabe, los alfares producían botijos, jarras y otros recipientes muy apreciados para conservar fría el agua en verano, debido a la extrema delgadez de su barro blanco. Igualmente, se comenzará a fabricar la cerámica vidriada de colores verde y amarillo. En cuanto a los azulejos, estamos ante un centro de producción importante en el siglo XV, llegándose a utilizar en la decoración de palacios renacentistas en Granada.
En el siglo XVII la alta actividad alfarera obliga al Ayuntamiento a trasladar los alfares y hornos fuera del casco urbano para evitar molestias derivadas del humo. Durante el siglo XVIII favorecida por su situación geográfica en el camino real Madrid-Cádiz, Los alfareros de Andújar exportarán a la capital del reino y a otros muchos lugares, pero en el XIX sus formas y decoraciones quedarán anticuadas ante la expansión de los modernos alfares valencianos.
Las alcarrazas de Andújar
Los viajeros y escritores del siglo XVIII y XIX destacaron la dedicación de los alfareros de Andújar a la fabricación de alcarrazas y piezas para contener agua. En el museo de Sèvres de París hay catalogadas varias jarras alcarrazas de un total de catorce piezas procedentes de Andújar aportadas entre 1837 y 1838 por el Barón Taylor. La alcarraza es una jarra considerada de origen árabe, elaborada en barro blanco poroso con la finalidad de refrescar el agua que contiene. (1)
En 1809 el diplomático francés Laborde visitó la ciudad y describe la importancia de la alfarería en Andújar:
"Con la arcilla, o greda blanca que se halla en sus cercanías, se fabrican cántaros y vasijas delicadas, ligeras y porosas para refrescar el agua en el estío"
Alcarrazas de Andújar, Museo de Sèvres ( Ilse Schütz, Molln., 2018). Coleccionadas por el Barón Tylor hacia 1835, no consta ninguna pieza esmaltada en esa fecha. Tylor viajó por España entre 1835 y 1836 encargado oficialmente por el rey francés para adquirir piezas antiguas aprovechando la desamortización.

La niña de la jarra - 1928 - Julio Romero de Torres. Mujer española sosteniendo una jarra de cuatro picos y cuatro asas, esmaltada en azul y ocre, muy similar a las que en Andújar llaman "jarra de estudiante".
La loza blanca y pintada de Andújar
No hay constancia precisa de cuando comenzó a elaborarse loza pintada al estilo de Talavera y Triana en Andújar, pero lo cierto es que la documentación histórica no describe la loza hasta mediados del siglo XIX. En concreto, Madoz en año 1847 es el primero que informa de esta industria:
"Llamando muy particularmente la atención en el ramo de alfarería las fábricas de Andújar, en que se elaboran las famosas alcarrazas y otras vasijas de barro poroso y muy delgado, de color blanquecino, que se exportan a Madrid y otros muchos puntos por ser muy a propósito para enfriar el agua. también hay fábricas de loza blanca y pintada. (2)
Por lo tanto, es a partir de comienzo o mediados del siglo XIX cuando con seguridad comienza la elaboración continua de loza blanca con las formas y decoraciones populares que se han conservado hasta mediados del siglo XX.
El anuario Bailly-Ballière cita en 1881: "La industria consiste principalmente en la fabricación de loza pintada y blanca, y de las famosas alcarrazas para refrescar el agua. En el año 1958 el anuario todavía cita siete talleres. En los años 70 del siglo XX las autoridades describen la preocupación por la desaparición de esta alfarería tradicional que se ha mantenido hasta el presente, sobre todo con la elaboración de los populares silbatos para las fiestas y romerías.
La influencia alcoreña y valenciana es evidente en las decoraciones de la loza pintada de Andujar, abundan los ramitos, agrupaciones de puntos, cenefas etc. Luque-Romero (2001, citado en Schütz 2018) afirma que a finales del siglo XIX llegó un ceramista de Onda (Castellón) a Andújar para instalar una fábrica de azulejería, trayendo en teoría esta técnica consigo.
Por lo tanto la aparición de la loza pintada contemporanea en andujar, además de la cita de Madoz en 1847, puede deberse a la instalación de ceramistas valencianos en la localidad que traen consiglo las técnicas y motivos decorativos. (3)
Una espcial simbioses entre pintura alcoreña y formas andaluzas muy antiguas, derivadas de la tradición árabe de las piezas para refrescar el agua como las alcarrazas, jarras de cuatro picos, diversidad de bocas y pitorros, combinadas con una tendencia al barroquismo y la exageración con profusión de figuras, animales, motivos religosos, asas retorcidas, formas curvas y abultadas; combinado todo con la pintura colorida de la cerámica valenciana del siglo XIX dio lugar a la singular loza pintada de Andujar en la segunda mitad del siglo XIX.
Formas de la cerámica de Andújar
Las piezas más populares de la cerámica de Andújar son: las variadas jarras, destacando la jarra grutesca, llamada así por su recargada y rica decoración, La botija de aguardiente, el botijo de teja y el botijo de erizo, alcuza de aceite, especieros y en particular las miniaturas, pequeñas piezas de unos 2 cm, gran variedad de juguetes, así como los silbatos o “pitos” tradicionales de la Romería de la Virgen de la Cabeza.
Jarra Grutesca
La jarra se viene haciendo desde finales del s. XVI. Su nombre le viene dado por la caprichosa decoración a base de conjugar flores, hojas, figurillas humanas, elementos geométricos... todos enlazados formando un conjunto (grutesco). Está formada por tres o cuatro cuerpos superpuestos, siendo el bajo el pedestal en el que se acopla el principal que es una jarra propiamente dicha, cerrando el conjunto la tapa que sobre un cuerpo cónico queda rematado por una figurilla humana alada. Entre este cuerpo y el anterior puede figurar otra jarrita de menor tamaño. Su decoración es una alternancia de asas, pinaculillo, flores y figurillas humanas, alternando en grupos de cuatro. El fondo blanco y la decoración en azul. En cuanto a su funcionalidad, hay que relacionarla con la obtención de una bebida azucarada con esencias aromáticas. Hoy en día su uso exclusivo es de adorno.
Jarra Estudiante
Llamada así, popularmente, por tener más cabeza que cuerpo. Es una elegantísima pieza con la decoración típica aludida en la Grutesca, pero más sencilla, llamando la atención su ondulada ancha boca.
Jarra de Caño
Vasija insólita para el agua cuyo cuerpo es como de pera alargada de boca ancha, apareciendo en su parte alta una embocadura en forma de caño para beber. Remata el conjunto una artística asa de tres cuerpos con pinaculillos.
Botijo o Porrón de Erizo
Pieza muy original por tener por todo su cuerpo escamas salientes que llenan todo el conjunto. Su asa es de tres cuerpos.
Botijo de Trampa
Llamado así por no poder contactar la boca ni con el pitorro de beber ni con la boca de llenado, cayendo el agua por el que lo intenta.
Silbato de caballito
Jinete de corte muy popular, que tuvo en 1808 su revalorización al ser utilizado para silbarles a las tropas francesas tras la derrota en Bailén. De ahí que el jinete lleve un gorro frigio alusivo a la República Francesa. El tiempo y la imaginación popular han hecho que aparezcan nuevos tipos como el picador, el garrochista, el torerito, etc. Hay que destacar su riqueza polícroma.
Pitos de barro
Construido artesanalmente en barro cocido. Es un instrumento musical popular conocido desde el siglo XVII en la Romería de la Virgen de la Cabeza. Constituyen una curiosidad. Están realizados con los dedos del alfarero que dan forma a una panza hueca, teniendo en un extremo la boca para soplar y en el otro una pequeña asa. De variado tamaño, los pequeños aparecen en manojos, muy comunes y ancestrales, están unidos al bullicio de la fiesta.
Especieros
Con forma de cesta con dos, tres o cuatro pocillos para contener sal y especias
Alcuza y vinagrera:
El bote de vinagre y la alcuza para el aceite constituyen otras piezas de la cerámica tradicional, así como platos y otros objetos por necesidades comerciales.
Botija de aguardiente, aguardentera:
Con forma de "barril" con dos asas completamente vidriado al exterior podía contener, vinos, aguardiente u otros líquidos, la boca pequeña de botella podía taparse con un corcho o tapa. Las hay en pequeño tamaño, similares a cantimploras o botijas de cazador. Las más grandes llegan a 30 o 35 cm de altura y por su elegancia pudieron usarse en tabernas o ventas antiguas.
La jarra Grotesca de Andújar:
La "jarra grotesca" es una pieza singular de la cerámica de Andújar, algunos ejemplares están catalogados en el Museo de Sorolla y en el MNAD.
Son piezas de larga tradición que han variado sus motivos decorativos; las antiguas llevaban figuras de flores, pájaros, etc.; a partir de 1812 se cambió por soldaditos con alas y enaguas (símbolos de huida y cobardía), rematada a veces por la figura de Napoleón; fue una burla que el pueblo hizo al ejército francés durante la guerra de la Independencia.

Jarra grotesca de Andujar, Museo Sorolla, jarra elaborada quizás hacia 1920 (Inventario 4005). El nombre de “Jarra grotesca” por lo abigarrado de su decoración en la que predomina el vidriado azul y en menor medida el amarillo y el tono rojizo. Numerosos elementos decorativos recubren la superficie de esta cerámica: hojas y flores estilizadas; retículas y festones; aunque lo más llamativo son las pequeñas figuras que imitan soldados vestidos con alas y enaguas, aplicadas entre pares de asas rematadas con ramilletes y sobre la tapa.
Antiguamente este tipo de jarras de larga tradición estaban ornamentadas con pequeños pájaros en relieve que se sustituyeron por este tipo de soldados al finalizar la guerra de la Independencia (1808-1812), recordando con sorna la derrota sufrida en Bailén por el ejército francés (1808), representado con alas y enaguas, recordando simbólicamente que los franceses salieron volando como mujeres....
Final de la loza de Andújar en el siglo XX
Las piezas de loza pintada de Andujar conservadas y catalogadas son atribuidas al siglo XIX, la mayoría a las últimas décadas. Entre 1860 y 1890 la industria de loza en Andújar fue muy productiva y consta que se exportaba hacia Madrid y otras regiones. En el siglo XX estás piezas tradicionales se mantuvieron en producción hasta la Guerra Civil. Los alfares tradicionales dedicados a la producción y venta de estas formas utilitarias se extinguieron poco a poco en el final del siglo XX.
NOTAS:
(1) Ilse Schütz, Molln., 2018. Las Alcarrazas de Andújar (Jaén). Edita Área de cultura del ayuntamiento de Andújar
(2) Madoz, Pascual (1847): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. (pp. 304-305)
(3) Luque-Romero Albornoz, Francisco; Cobo Ruíz de Adana, José., 2001: Alfarería. En Rodríguez Becerra, Salvador (coord.): Proyecto Andalucía -
Antropología, tomo II. Sevilla, pp. 192-228
BIBLIOGRAFÍA
- Información turística del Ayuntamiento de Andújar: www.turismodeandujar.com/artesania
- PADILLA MONTOYA, Carmen: "Catálogo de Cerámica. Museo Sorolla". Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes y Archivos. Dirección General de los Museos Estatales. Madrid, 1992, nº 52, pp. 34-35, y 41.
Autor: Guillermo Gómez Modamio
TALAVERA-16
Febrero del 2026